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  • Ushuta (ojota) o alpargatas

Las alpargatas, conocidas en diversos territorios andinos como ushuta u ojota, constituyen uno de los elementos más representativos del vestuario de los pueblos indígenas de los Andes. Este tipo de calzado ancestral trasciende su función básica de protección del pie para configurarse como una tecnología cultural profundamente adaptada a las condiciones geográficas, climáticas y simbólicas del territorio (Murra, 1975; De la Torre, 2006).

La ushuta o alpargata, no debe ser comprendida únicamente como una prenda de vestir, sino como una tecnología ancestral de movilidad, confeccionadas con fibras naturales de origen animal y vegetal y en estrecha adecuación a la ergonomía del pie del caminante. Su diseño liviano, flexible y transpirable evidencia una comprensión profunda de la anatomía humana y de las dinámicas del desplazamiento, lo que permite optimizar el esfuerzo físico y reducir el desgaste corporal durante desplazamientos prolongados. A lo largo de la historia, diversos pueblos andinos emplearon este tipo de calzado, elaborado mediante técnicas manuales transmitidas de generación en generación (Rostworowski, 2001). Aunque el término alpargata tiene origen hispano-árabe (al-pargāt), su incorporación en los Andes implicó un proceso de resignificación cultural, integrándose de manera orgánica a prácticas tecnológicas ancestrales ya existentes (Gisbert & Mesa, 1985).

Durante los periodos colonial y republicano, este tipo de calzado se consolidó como característico de las comunidades indígenas y campesinas, ya bajo la denominación de alpargatas, conservando sus técnicas de elaboración manual, especialmente en regiones de Ecuador, Perú y Bolivia (Gisbert & Mesa, 1985; Murra, 1975; Rostworowski, 2001).

En la historia de los pueblos del Abya Yala, particularmente en el kullasuyu, la extraordinaria expansión del Tawantinsuyu no puede comprenderse únicamente desde una perspectiva militar o administrativa. Dicha expansión requirió de un conjunto de tecnologías ancestrales que hicieron posible la articulación territorial de uno de los imperios más extensos de la América prehispánica. Entre estas tecnologías, la red vial del Qhapaq Ñan, con más de 30.000 kilómetros de extensión, constituye una obra maestra de planificación e ingeniería adaptada a una geografía extrema (Hyslop, 1984; UNESCO, 2014). No obstante, esta infraestructura no habría sido funcional sin la presencia de los chasquis, mensajeros de alta resistencia física que aseguraban la comunicación entre los distintos suyus y constituyeron un pilar fundamental en la consolidación y expansión territorial del imperio.

Los chasquis, más allá de su capacidad pulmonar o de su entrenamiento físico, alcanzaron un desempeño altamente eficiente en el traslado de largas distancias, transportando mensajes de alta confidencialidad y vital importancia para la administración del Tawantinsuyu. Este rendimiento fue posible, entre otros factores, gracias a su vestimenta, dentro de la cual se destaca la ojota o ushuta, es decir, la alpargata andina.

A diferencia del calzado europeo premoderno, caracterizado por su rigidez, peso y encierro del pie, las alpargatas o ushutas se elaboraban principalmente con fibras naturales de cabuya (agave), algodón y, en algunos casos, lana. La suela se tejía o trenzaba con materiales resistentes, como el cuero más grueso de la llama y de otros camélidos sudamericanos, debido a su alta resistencia a la abrasión; mientras que el cuerpo del calzado se confeccionaba mediante técnicas de telar o tejido manual (Gisbert & Mesa, 1985; Rostworowski, 2001).

Este diseño se ha mantenido hasta la actualidad, privilegiando una perspectiva funcional y ergonómica. La alpargata presenta una estructura abierta y flexible que permite una adecuada ventilación del pie y reduce la acumulación de humedad, previniendo afecciones cutáneas durante desplazamientos prolongados. Su ligereza disminuye el gasto energético al caminar, favoreciendo la resistencia física en actividades de larga duración (Rostworowski, 2001). Asimismo, este calzado respeta la anatomía natural del pie y facilita una pisada más cercana a la caminata descalza, aunque con una protección básica frente a las irregularidades del terreno.

La elección de los materiales empleados en su elaboración responde a uno de los principales desafíos de los caminantes de larga distancia: el control de la humedad. Un pie mojado y confinado en un calzado cerrado se macera rápidamente, lo que incrementa la fricción y la probabilidad de heridas y ampollas. En este contexto, la genialidad de la alpargata reside en su diseño abierto, que permite el drenaje inmediato del agua.

Los chasquis, al utilizar un calzado diseñado bajo estas perspectivas, podían cruzar ríos o enfrentar lluvias intensas sin que el agua quedara atrapada en el calzado; gracias al movimiento constante y a la ventilación natural, el pie se secaba con rapidez, evitando la proliferación de lesiones cutáneas. Desde una perspectiva hidrodinámica, la alpargata reduce la retención de fluidos y elimina el ambiente húmedo, principal causa de la degradación de la piel, principio que hoy es validado por estudios contemporáneos sobre biomecánica y carrera de larga distancia (Lieberman et al., 2010).

La tecnología del “cero ampollas”

El uso de las alpargatas, junto con el ajuste preciso de sus correas, garantiza la estabilidad del pie sin generar puntos de presión excesiva. Esta ergonomía funcional permite que los caminantes operen bajo una lógica de “cero ampollas”, condición indispensable para un desplazamiento continuo y eficiente. Bajo estos mismos principios tecnológicos, los chasquis lograron recorrer largas distancias al servicio de la mensajería imperial sin sufrir lesiones que interrumpieran su marcha.

La alpargata constituye un ejemplo paradigmático de diseño funcional minimalista, en el cual una mínima cantidad de material genera una máxima eficiencia operativa. Este principio se inscribe en el pensamiento cosmogónico andino, que concibe al ser humano como parte inseparable de la naturaleza, la Pachamama, y en el que la tecnología no busca dominar el entorno, sino armonizarse con él. En este sentido, la ushuta favorece el contacto directo con el suelo y una adaptación constante al relieve, lo que contribuye al equilibrio corporal y espiritual del caminante, en coherencia con la ética del sumak kawsay o buen vivir (De la Torre, 2006).

En conclusión, las alpargatas o ushutas constituyen una expresión viva de la tecnología ancestral andina, en la que convergen saberes sobre el uso de materiales naturales, la ergonomía del caminar, la sostenibilidad y el pensamiento cosmogónico. Se revela como una manifestación sofisticada de la ingeniería ancestral, al articular conocimientos de biomecánica, ciencia de materiales, hidrodinámica y ergonomía. Este diseño hizo posible el desplazamiento eficiente de los chasquis en condiciones geográficas extremas, contribuyendo de manera decisiva a la cohesión política, administrativa y cultural del Tawantinsuyu. 

En la actualidad, la innovación en el diseño no es exclusiva de la modernidad industrial. La revalorización contemporánea de las alpargatas en ámbitos culturales y productivos evidencia su potencial para repensar los modelos actuales de producción y consumo desde enfoques de sostenibilidad, economía comunitaria y respeto ambiental. Reconocer la vigencia de estos saberes implica valorar a los pueblos indígenas como productores de conocimiento tecnológico válido y pertinente para los desafíos del presente y del futuro, en coherencia con el horizonte ético del sumak kawsay o buen vivir. En un contexto marcado por la sobreproducción y el consumo desmedido, la alpargata ofrece una lección vigente: la verdadera eficiencia surge de la adaptación inteligente al medio y del respeto por el consumo eficiente.

 Referencias

  • D’Altroy, T. N. (2015). The Incas (2nd ed.). Wiley-Blackwell.
  • De la Torre, L. (2006). Cosmovisión andina y salud intercultural. Abya-Yala.
  • Estermann, J. (2014). Filosofía andina: Sabiduría indígena para un mundo nuevo (2.ª ed.). Abya-Yala.
  • Gisbert, T., & Mesa, J. de (1985). Indumentaria y textiles andinos. Museo Nacional de Etnografía y Folklore.
  • Hyslop, J. (1984). The Inka Road System. Academic Press.
  • Lieberman, D. E., Venkadesan, M., Werbel, W. A., Daoud, A. I., D’Andrea, S., Davis, I. S., Mang’Eni, R. O., & Pitsiladis, Y. (2010). Foot strike patterns and collision forces in habitually barefoot versus shod runners. Nature, 463(7280), 531–535. https://www.nature.com/articles/nature08723
  • Murra, J. V. (1975). Formaciones económicas y políticas del mundo andino. Instituto de Estudios Peruanos.
  • Rostworowski, M. (2001). Historia del Tahuantinsuyo. Instituto de Estudios Peruanos.
  • UNESCO. (2014). Qhapaq Ñan, Sistema Vial Andino. Centro del Patrimonio Mundial.