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El Parque Arqueológico de Saqsaywaman (PAS) es uno de los espacios histórico-culturales más importantes del Perú y de América. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante Resolución Directoral Nacional N° 829-2006. El parque cuenta con una extensión de 2,997.265 hectáreas y alberga 96 sitios arqueológicos, entre los cuales destacan Q’enqo, Tambomachay, Kallachaca, Patallaqta, Amaro – Markawasi, y el área monumental conformada por los Baluartes, Muyuqmarca, Rodadero y Chinkana.
 
El sistema de ceques del valle del Cusco (forma de orientación de los incas) está ubicado en el interior de los cuadrantes del Chinchaysuyu y el Antisuyu. Saqsaywaman fue el lugar más importante después de la llaqta del Qosqo, consagrado como “la Casa del Sol del Hanan Qosqo”. Su edificación se inició durante el gobierno del noveno Inka, Pachakuteq, y fue continuada por sus descendientes Topa Inka Yupanqui, Huayna Qhapaq y Huáscar Inka.
 
Cuzco significa "ombligo" u "ónfalo". Se le llamaba así porque era la capital, un lugar elegido como puesto de mando. Otra teoría sostiene que significa "lugar de las piedras erigidas". Si es así, el nombre encaja perfectamente con la principal atracción de Cuzco: sus sorprendentes piedras megalíticas.
 
Mientras que la mayoría de las viviendas del Cuzco inca se construyeron con piedras desnudas del campo sujetas con argamasa, o bien con piedras burdamente talladas para simular ladrillos o sillares, algunos de los edificios más antiguos se construyeron con piedras perfectamente talladas, labradas y moldeadas ("sillares"), como las encontradas en lo que queda del muro semicircular de la Coricancha.
 
Sus edificaciones están levantadas con aproximadamente 5000 piedras, muchas de ellas tan grandes que llegan a medir hasta 4 metros de altura y 125 toneladas de peso. El tipo de piedra usado es caliza.
 
La belleza y la maestría observadas en este muro, y en otros contemporáneos, asombraron y entusiasmaron a multitud de viajeros. Sir Clemens Markham escribió: "Al contemplar esta obra inigualable de la construcción, uno se llena de admiración por la increíble belleza de su creación y, por encima de todo, por la incansable perseverancia y habilidad que hacía falta para dar forma a cada piedra con tan infalible precisión".
 
Impresionado con las otras piedras de Cuzco, las de gran tamaño y formas extrañas, con ángulos que encajan entre sí con sorprendente precisión y sin argamasa, se observa que muchas de ellas son de traquita marrón de Andahuay'lillas, seleccionadas específicamente por su grano, el cual, al ser tosco, genera una mayor adherencia entre los bloques que la que podría ofrecer cualquier otro tipo de piedra. Piedras poligonales (de muchos lados) se encajaron con tal precisión "que era imposible introducir entre ellas ni la más fina hoja de una navaja, ni la más delgada aguja". Una de estas piedras, la favorita de los turistas, tiene doce lados y doce ángulos.

Saqsaywaman es una construcción ciclópea con fines políticos y religiosos; es decir, cumplía la función de proteger la ciudad del Cusco de sus enemigos. Este hecho también se dio gracias a la ubicación de esta fortaleza (está ubicada encima de la montaña en la parte noroeste de la ciudad del Cusco, a mayor altitud que Cusco). Además, se sabe que en la cima de esta fortaleza existían tres torres que funcionaban como atalayas.

Una de esas torres circulares (la más alta) medía unos 30 metros de altura y también era el ojo del Puma (la ciudad del Cusco tenía la morfología del Puma; la cabeza del Puma era Sacsayhuamán), según los escritos del cronista mestizo Inca Garcilaso de la Vega. Algunos historiadores señalan que esta fortaleza también fue dedicada al Dios Rayo o Illapu (en el idioma quechua), por las formas zigzagueantes de sus muros.

Todos estos pesados bloques de la más dura piedra fueron llevados a Cuzco y tallados por unos canteros desconocidos con aparente facilidad, como si estuvieran moldeando masilla. La cara de cada piedra fue trabajada hasta conseguir una superficie lisa y ligeramente cóncava; cómo, nadie lo sabe, pues no existen ranuras, rugosidades ni marcas de maza visibles.

También es un misterio cómo se levantaron estas pesadas piedras y se colocaron unas sobre otras, orientadas para encajar con los extraños ángulos de debajo y de los lados. Y, para magnificar aún más el misterio, todas estas piedras están estrechamente unidas, sin argamasa, y no sólo han soportado la destructividad humana, sino también los frecuentes terremotos de la región.

Hasta el momento, todos coinciden en afirmar que, mientras los hermosos sillares pertenecen a una fase inca "clásica", los muros ciclópeos pertenecen a una época anterior. A falta de respuestas más claras, los expertos hablan de una época megalítica.

Es un enigma que aún busca solución. También es un misterio que se hace más acuciante cuando se asciende al promontorio de Sacsahuamán. Allí, lo que se supone que fue una fortaleza inca conlleva un enigma aún mayor para el visitante.

El nombre del promontorio significa "Lugar del Halcón". Tiene forma triangular, con la base hacia el noroeste, y su cumbre se eleva casi 250 metros por encima de la ciudad. Sus costados están formados por gargantas que lo separan de la cadena montañosa a la que pertenece y a la que se une por la base.

El promontorio se puede dividir en tres partes. Su ancha base está dominada por unos enormes afloramientos rocosos que alguien talló y modeló como escalones gigantes o plataformas, en donde se perforaron túneles, hornacinas y surcos. La parte media del promontorio está ocupada por una zona allanada de grandes dimensiones.

En el borde más estrecho, que se eleva por encima del resto del promontorio, existen evidencias de estructuras circulares y rectangulares, bajo las cuales discurren pasadizos, túneles y otras aberturas, en un desconcertante laberinto cortado en la roca natural.

Separando o protegiendo del resto del promontorio esta zona "desarrollada", hay tres imponentes murallas que discurren paralelas entre sí y zigzagueando.

Las tres líneas de murallas zigzagueantes se construyeron con piedras gigantescas, y se levantaron una detrás de otra, cada una un poco más alta que la que tiene delante, hasta lograr una altura combinada de algo más de 18 metros.

El relleno de tierra que hay por detrás de cada muralla formaba terrazas que, se supone, debían servir de parapetos a los defensores del promontorio. De las tres murallas, la más baja (la primera) es la que está construida con las rocas más colosales, cuyo peso oscila entre las 10 y las 20 toneladas. Una de ellas tiene 8,23 metros de altura y pesa más de 300 toneladas.

Muchas piedras tienen alrededor de 4,5 metros de altura y entre 3 y 4,20 metros de anchura y profundidad. Al igual que en la ciudad, las caras de estas rocas se desbastaron artificialmente hasta hacerlas perfectamente lisas, y tienen los bordes biselados, lo que significa que no eran rocas del campo utilizadas tal cual, sino obra de canteros expertos.

Los enormes bloques de piedra descansan unos sobre otros, a veces separados por una delgada losa de piedra a causa de algún motivo estructural desconocido. Por todas partes hay piedras de forma poligonal, de extraños lados y ángulos que encajan sin argamasa en las formas inusuales de los bloques de piedra adyacentes. El estilo y el período son, evidentemente, los mismos que los de la construcción ciclópea de la época megalítica de Cuzco, pero aquí los bloques son sustancialmente más enormes.

En las zonas allanadas entre las murallas, existen restos de estructuras que se construyeron con piedras normalmente modeladas al "estilo inca". Tal como muestran las fotografías aéreas y los trabajos de desescombro sobre el terreno, existieron diversas estructuras en la cima del promontorio. Todas cayeron o fueron destruidas en las guerras entre los incas y los españoles después de la Conquista.

Solo han quedado ilesas las colosales murallas, testigos mudos que nos hablan de una época enigmática y de unos constructores misteriosos; pues, como demuestran todos los estudios, los gigantescos bloques de piedra se extrajeron a muchos kilómetros de distancia y tuvieron que ser transportados hasta el lugar a través de montañas, valles, gargantas y ríos. ¿Cómo y quién lo hizo, y por qué?

Referencia

  • Agurto calvo, Santiago, 1987 Estudios acerca de la construcción, arquitectura y planeamiento incas. Lima: Cámara Peruana de la Construcción.
  • Alcalá, Luisa Elena, 1999 «Imagen e historia: la representación del milagro en la pintura colonial», en Los siglos de oro en los virreinatos de América 1550-1770, pp. 107-126.
  • Madrid: Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V. 2004 «Miraculous Apparition of the Virgin in Cuzco», en The Colonial Andes: Tapestries and Silverwork, 1530-1830, Elena Phipps et al., pp. 150-152. Nueva York: The Metropolitan Museum of Art.
  • BaRReda muRillo, Luis y Abraham valencia espinosa 2007 «Introducción a la etnología y arqueología de Saqsaywaman», en Saqsayhuaman: estudios fundamentales, pp. 85-152. Cusco: Instituto Nacional de Cultura.
  • BaueR, Brian S. 2008 Cusco Antiguo: tierra natal de los Incas [2004]. Cusco: Centro de Estudios Regionales Andinos «Bartolomé de las Casas»
  • Libro Los Reinos Perdidos del autor Zecharias Sitchin.
  • IMAGENES: FWPT: https://freewalkingtoursperu.com/es/blog/sacsayhuaman-cusco-como-llegar-precio-entradas/