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  • El kichwa y el MCER

La lengua kichwa es un idioma ancestral andino, utilizado por los pueblos originarios del actual territorio ecuatoriano mucho antes de la llegada de los españoles. A lo largo de los procesos históricos de la conquista, la colonia y el periodo republicano —desde 1830 hasta 1998, año en que el Estado ecuatoriano reconoce por primera vez de manera constitucional a las lenguas ancestrales—, el kichwa ha mantenido su vigencia gracias a los propios sistemas pedagógicos de los pueblos originarios, que han posibilitado su transmisión oral y escrita de forma intergeneracional.

En la actualidad, la enseñanza de los idiomas ancestrales, tanto en el ámbito familiar y comunitario como en los espacios educativos formales, constituye un reto pedagógico, político y epistemológico, especialmente en sociedades plurinacionales e interculturales como el Ecuador. El kichwa, más que una estructura lingüística, es portador de saberes ancestrales, cosmovisión, valores comunitarios y formas propias de comprender el mundo, la vida y la relación con la naturaleza (Estermann, 2015; Walsh, 2009). Su permanencia histórica en las nuevas generaciones no solo refleja una resistencia cultural, sino también su arraigo como lengua de vida, fuente de conocimientos y repositorio epistémico.

Desde el enfoque de la Educación Intercultural Bilingüe, la enseñanza del kichwa ha procurado articular la oralidad, la memoria colectiva, la vida comunitaria y los principios del pensamiento andino o cosmogónico, expresados a través de las prácticas de sus siete códigos, los cuales constituyen el núcleo del proceso de aprendizaje y de transmisión intergeneracional del conocimiento (Confederación del Pueblo Kayambi, 2021; Ministerio de Educación del Ecuador, 2013). La enseñanza aprendizaje no puede limitarse a un enfoque exclusivamente gramatical o instrumental, sino que debe sustentarse en criterios de pertinencia cultural, territorial y comunitaria, reconociendo al kichwa como lengua viva, como sistema ancestral de documentación y como eje fundamental en la construcción del conocimiento propio andino.

El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) constituye una estructura desarrollada en el contexto europeo con el propósito de categorizar y describir los niveles de enseñanza y aprendizaje de los idiomas, a partir de la medición de la competencia comunicativa de los hablantes. Este marco se ha consolidado como un referente internacional ampliamente reconocido para la descripción de niveles de dominio lingüístico, al centrarse en el uso funcional de la lengua en contextos reales de interacción (Consejo de Europa, 2001). Su alcance ha trascendido el ámbito europeo, sirviendo como modelo orientador para la enseñanza y evaluación de diversas lenguas en múltiples contextos educativos a nivel mundial, especialmente en países del occidente.

Diversos estudios coinciden en señalar que el MCER puede adaptarse de manera crítica a otros contextos lingüísticos y culturales, siempre que dicha adaptación respete las particularidades socioculturales, epistemológicas y territoriales de las lenguas originarias, y evite procesos de estandarización u homogenización que desvirtúen su carácter propio (Little, 2011; García & Wei, 2014).

En este marco, la presente propuesta metodológica plantea acoger los niveles establecidos por el MCER para la enseñanza del kichwa, con el objetivo de fortalecer su reconocimiento y posicionamiento en diversos contextos académicos, culturales y comunitarios a escala local, nacional e internacional. Esta articulación no implica una subordinación del kichwa a parámetros externos, sino la resignificación crítica del MCER desde el pensamiento andino, orientada a visibilizar al kichwa como lengua viva, portadora de saberes ancestrales y válida para la producción de conocimiento, la comunicación intercultural y la interacción global.

Esquema de enseñanza de lengua ancestral kichwa aplicando el MCER

Nivel MCER

Nivel adaptado al Kichwa

Competencias comunicativas

Contenidos lingüísticos (Kichwa)

Saberes y contextos culturales

Estrategias metodológicas

Evidencias / Evaluación

A1

Kallari

(Inicio)

Comprende y usa expresiones básicas de saludo, presentación y entorno inmediato

Alfabeto kichwa, fonética, saludos, pronombres personales, verbos básicos.

Identidad, familia, comunidad, pensamiento andino.

Juegos orales, diálogos guiados, canciones ancestrales, repetición y reflexión significativa.

Presentación personal oral, diálogo simple, participación individual y grupal.

A2

Kawsay (Básico)

Interactúa en situaciones cotidianas simples

Estructuras afirmativas y negativas, posesivos, números, tiempo verbales.

Vida cotidiana, sanación, seguridad alimentaria, roles comunitarios

Relatos cortos, contacto con las actividades cotidianas, trabajo en pares.

Conversaciones breves, descripción de rutinas

B1

Riksiy (Intermedio)

Se comunica con cierta autonomía sobre temas conocidos

Tiempos verbales en presente, pasado y futuro, morfemas.

Celebraciones, calendario solar y lunar.

Narración de experiencias, entrevistas comunitarias

Relato oral o escrito de vivencias

B2

Yachay (Intermedio alto)

Argumenta y explica ideas con claridad

Estructuras complejas, conectores, variación dialectal

Cosmovisión andina, ritualidad, memoria ancestral

Debates, análisis de contenidos sobre tecnología ancestrales

Exposición oral, ensayo reflexivo

C1

Tinkuy Yachay (Avanzado)

Usa el kichwa de forma flexible y eficaz

Discurso académico y comunitario.

Normas de escritura

Saberes ancestrales, justicia indígena, medicina ancestral

Investigación comunitaria, traducción intercultural

Informe, ponencia, mediación lingüística

C2

Hatun Yachay (Dominio)

Domina la lengua en contextos complejos y especializados

Uso simbólico y metafórico del lenguaje

Filosofía andina, oralidad profunda, transmisión intergeneracional

Producción de conocimiento, enseñanza a otros

Producción académica, enseñanza del kichwa, traductor de texto e interprete simultaneo.

 

Enfoque metodológico para aplicar el MCER

La aplicación del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) en la enseñanza del kichwa tiene como propósito contribuir a la resignificación de las lenguas originarias en el ámbito internacional, desde un enfoque de diálogo intercultural y en coherencia con sus dimensiones culturales, epistémicas propias del mundo andino. En este marco, la adopción crítica del MCER posibilita la incorporación de estas lenguas a sistemas formales de enseñanza y evaluación reconocidos a nivel global, facilitando que los estudiantes de kichwa accedan a procesos de reconocimiento académico y certificación de sus competencias comunicativas, sin desnaturalizar el carácter comunitario, cultural y espiritual que constituye la esencia de la lengua.

En consecuencia, el esquema organizativo del MCER se asume como una herramienta orientadora para el desarrollo progresivo de las competencias comunicativas, y no como un modelo prescriptivo ni homogenizante que desconozca las realidades socioculturales de los pueblos originarios. Desde esta perspectiva, el proceso de enseñanza-aprendizaje del kichwa se sustenta en los siguientes principios:

  • Lengua viva y comunitaria: El kichwa se aprende y se fortalece a partir de su uso en contextos reales de interacción social, cultural, productiva y tecnológica, reconociéndolo como una lengua en permanente construcción colectiva y como un eje constitutivo de la identidad de los pueblos andinos (Ministerio de Educación del Ecuador, 2013; Estermann, 2015).
  • Centralidad de la oralidad: Se priorizan la escucha activa, la conversación y el relato como formas legítimas y fundamentales de producción, circulación y preservación del conocimiento, en tanto la oralidad constituye el principal medio de transmisión de la memoria histórica y de los saberes ancestrales andinos (Confederación del Pueblo Kayambi, 2021; Ong, 2016).
  • Sentir pensar: El aprendizaje integra los siete códigos andinos, los cuales articulan emoción, pensamiento, cuerpo, memoria y territorio, superando la fragmentación del conocimiento característica de los enfoques occidentales y promoviendo una comprensión holística, relacional y espiritual de la realidad, propia del pensamiento cosmogónico (Estermann, 2015; Walsh, 2017).
  • Aprendizaje situado y contextualizado: Los contenidos se construyen a partir de la vida comunitaria, la chakra, la familia, las celebraciones, el trabajo colectivo y la ritualidad, lo que permite que la lengua se aprenda desde la experiencia vivida y el contexto territorial, y no desde una abstracción descontextualizada, en coherencia con enfoques pedagógicos socioculturales y comunitarios (Vygotsky, 1978; Ministerio de Educación del Ecuador, 2013).
  • El kichwa como fuente epistémica y tecnológica originaria: El idioma kichwa se reconoce como fuente primaria de la ciencia originaria andina, en la cual se codifican conocimientos que no responden exclusivamente a los sistemas occidentales de registro, como el alfabeto latino, sino a formas propias de documentación y transmisión del saber. Estas se expresan, entre otros aspectos, en la decodificación de la luz, los fractales, la geometría sagrada y los sistemas simbólicos ancestrales. A través de su estructura lingüística, semántica y simbólica, el kichwa transmite conocimientos vinculados con la naturaleza, el tiempo, la salud, la agricultura, la astronomía, la organización social y la espiritualidad. Sobre la base de estos principios, se promueve el desarrollo de una tecnología propia andina, orientada tanto al fortalecimiento de los pueblos originarios como a la construcción de alternativas civilizatorias vinculadas al buen vivir y al bienestar de la humanidad (Estermann, 2015; Gudynas, 2011).
  • Evaluación formativa e intercultural: La evaluación se concibe como un proceso continuo de acompañamiento, orientación y fortalecimiento del aprendizaje, en el cual el error forma parte constitutiva del proceso formativo. Desde este enfoque, se valora el uso real del idioma, la participación comunitaria, la pertinencia cultural y la comprensión contextual, más allá de la corrección gramatical normativa (Little, 2011; Ministerio de Educación del Ecuador, 2013).

En coherencia con estos principios, la propuesta metodológica plantea la adopción crítica del MCER en el proceso de enseñanza-aprendizaje del kichwa en los distintos niveles educativos. Esta articulación favorece el reconocimiento académico y la certificación de los aprendizajes lingüísticos en marcos internacionales y contextos formales, contribuye a la revitalización de la lengua y fortalece la construcción de puentes entre los saberes ancestrales andinos y la ciencia occidental. Asimismo, consolida la legitimidad del kichwa como lengua de uso educativo, científico y tecnológico, sin desvirtuar su carácter comunitario, identitario y ancestral.

Organización curricular y evaluación en la enseñanza - aprendizaje del kichwa con el MCER

La estructuración sistemática de la enseñanza de la lengua ancestral kichwa resulta esencial para garantizar procesos formativos coherentes, pertinentes y sostenibles en los distintos niveles de la educación formal. En este marco, la articulación de los planes macrocurricular, mesocurricular y microcurricular permite integrar de manera armónica la visión formativa, los objetivos educativos, los contenidos, las estrategias metodológicas y los resultados de aprendizaje, asegurando una progresión gradual, contextualizada y culturalmente pertinente de las competencias comunicativas (Ministerio de Educación del Ecuador, 2013; Estermann, 2015).

Un componente central de esta organización es la definición de indicadores de logro por nivel, los cuales posibilitan evidenciar de forma clara y contextualualizada el desarrollo de las competencias lingüísticas, comunicativas y culturales del estudiantado. La articulación de estos indicadores con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) permite valorar no solo el dominio estructural del idioma, sino también su uso funcional en contextos comunitarios, académicos y socioculturales, fortaleciendo la coherencia, la transparencia y la calidad del proceso formativo tanto en el ámbito nacional como internacional (Consejo de Europa, 2001; Little, 2011).

De manera complementaria, el diseño de una rúbrica de evaluación intercultural, articulada al MCER, constituye un elemento clave para superar enfoques evaluativos reduccionistas centrados exclusivamente en la corrección gramatical. Esta propuesta evaluativa reconoce la oralidad, la participación comunitaria, el uso de los códigos andinos, la pertinencia cultural y la actitud frente al aprendizaje como dimensiones fundamentales del desempeño estudiantil, en coherencia con los principios de la Educación Intercultural Bilingüe (Ministerio de Educación del Ecuador, 2013; Walsh, 2017). Desde esta perspectiva, la evaluación se concibe como un proceso formativo, reflexivo y emancipador que acompaña el aprendizaje, fortalece la identidad cultural y promueve una apropiación consciente y significativa de la lengua.

Finalmente, la adecuación de esta propuesta curricular a la educación superior —en particular en los programas de formación profesional docente de institutos superiores y universidades— reviste una importancia estratégica para consolidar el kichwa como lengua de uso académico, científico y tecnológico. Esta adaptación favorece su institucionalización como fuente epistémica de la ciencia y de la tecnología propia andina, y contribuye a su proyección más allá del ámbito local, posicionándolo como un aporte sustantivo al diálogo de saberes, a la interculturalidad crítica y a la construcción de alternativas de conocimiento orientadas al bienestar de la humanidad (Estermann, 2015; Gudynas, 2011).

En conclusión, la enseñanza del idioma ancestral kichwa, desarrollada a partir de una adaptación crítica del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), pone de manifiesto la necesidad de consolidar propuestas curriculares coherentes que reconozcan su condición de lengua viva, comunitaria y fuente epistémica y tecnológica. La definición de indicadores de logro por nivel permite visibilizar el desarrollo progresivo de las competencias comunicativas y culturales, valorando al kichwa no solo como medio de comunicación, sino como base de la ciencia originaria andina, cuyo aporte trasciende el ámbito local y contribuye al conocimiento universal. De igual manera, la elaboración de rúbricas de evaluación reafirma la concepción de la evaluación como un proceso formativo, participativo, comunitario e intercultural. A su vez, la implementación de esta propuesta en las instituciones educativas fortalece la reivindicación y consolidación del kichwa como lengua de uso académico, científico y tecnológico.

En síntesis, la propuesta metodológica contribuye al fortalecimiento y la reivindicación de la lengua kichwa desde una perspectiva intercultural y decolonial, al promover no solo el desarrollo de competencias lingüísticas, sino también la reafirmación identitaria, la continuidad de los saberes ancestrales y su aporte a la construcción de conocimientos y tecnologías orientadas al buen vivir y al bienestar de la humanidad.

Referencias.

  • Consejo de Europa. (2001). Marco común europeo de referencia para las lenguas: Aprendizaje, enseñanza, evaluación. Instituto Cervantes.
  • Confederación del Pueblo Kayambi. (2021). Saberes ancestrales y educación comunitaria andina. Autor.
  • Estermann, J. (2015). Filosofía andina: Sabiduría indígena para un mundo nuevo (2.ª ed.). Abya-Yala.
  • García, O., & Wei, L. (2014). Translanguaging: Language, bilingualism and education. Palgrave Macmillan.
  • Gudynas, E. (2011). Buen vivir: Germinando alternativas al desarrollo. América Latina en Movimiento.
  • Ministerio de Educación del Ecuador. (2013). Modelo del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe (MOSEIB). Autor.
  • Vygotsky, L. S. (1978). La mente en la sociedad: El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Harvard University Press.
  • Walsh, C. (2009). Interculturalidad, Estado, sociedad: Luchas (de)coloniales de nuestra época. Abya-Yala.
  • Walsh, C. (2017). Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir. Abya-Yala.