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  • Pueblos Andinos y el Sumak Kawsay

Durante los últimos años, se ha venido utilizando el concepto de cosmovisión del mundo andino con diversos enfoques, mucho de estos no acogen el verdadero significado de su contenido. En el Ecuador desde la constitución redactada en 1998, el concepto se ha convertido en uno de los principales paradigmas para la convivencia en un país intercultural y plurinacional, especialmente en estos tiempos de cambios fundamentales en las estructuras político-administrativas.

El término Cosmovisión Andina, en el libro “Metodología Propia, educación diferente”, editado por el Centro de Culturas Originarias Kawsay, se define como: “La cosmovisión es la elaboración humana que recupera las maneras de ver, sentir y percibir la totalidad de la realidad, esto es los seres humanos, el conjunto de la naturaleza y el cosmos. Todas las culturas del mundo tienen su particular cosmovisión, por lo tanto las nuestras ubicadas en esta parte del planeta y en este continente también las tienen.” (2005: 14)

Es considerado como un concepto holístico, puntualiza y aclara el origen del universo y el valor de todos los componentes en los tres espacio que los conforma (hanan, kay, ukun pacha). Al enfocarse a lo social resalta el pensamiento de un pueblo o comunidad, ayuda a construir la colectividad en base a la interpretación de sus propias visiones y necesidades de hábitat. Al respecto, Carlos Milla Villena en su libro: “Génesis de la Cultura Andina”, dice: “Toda obra de creación Cultural está inmersa en un espacio físico acondicionado por el Hombre para convertirlo en un espacio social” (1992: 16).

Para hablar de la Cosmovisión en los Andes, es necesario geoposicionarnos en un lugar de la faz de la tierra, y esta corresponde a la cordillera más extensas del planeta, la cordillera de los Andes, pues su trayecto abarca desde el Caribe por el norte, hasta el estrecho de Magallanes hacia el sur, en consecuencia, su influencia es y ha sido fundamental para los habitantes del continente del Abya Yala, hoy conocida como América.

La palabra Andes en sí, es una leve modificación del vocablo aymará Antis, que significa “natural de la Cordillera o perteneciente a lo alto”. En el aymará antiguo, este término indica pertenencia a una forma de vida en un lugar energéticamente activo o “vivo”.

Cinturón de Fuego del Pacífico

Se supone que los Andes comenzaron a formarse hace unos 120 millones de años al deslizarse la corteza oceánica de Nazca bajo la plataforma continental de Sudamérica, en un proceso denominado "subducción", causando pliegues y fallas en la corteza terrestre.

En esta zona, las placas de la corteza terrestre se hunden varios centímetros por año y acumulan enormes tensiones que se liberan en forma de sismos. El Cinturón de Fuego marca el límite de muchas placas principales, entre las que se encuentran la Placa del Pacífico, la Placa de América del Sur, la Placa de Nazca, la Placa de América del Norte, la Placa de Filipinas y la Placa de Australia.

A este fenómeno geológico los pueblos ancestrales lo identificaron como un ente "vivo", aprendieron a convivir bajo constantes arrebatos de energía emanadas desde las entrañas de la tierra por medio de las montañas, a las que los denominaron seres energéticos.

El origen del cosmos

La historia habitual del Universo tiene un principio, un desarrollo y un final. Comenzó con el Big Bang hace 13.800 millones de años, cuando el Universo era pequeño, cálido y denso en un estado de antimateria. Luego, en una microfracción de segundo, esa antimateria se convirtió en materia y se expandió mil millones de veces a través de un proceso llamado "inflación cósmica".

En la Cosmovisión andina se conoce como  “Illa Teqsi” que significa “Luz Primigeni”, pues todo se originó del “Illa” o “antimateria”  por medio de un “kulun” o “explosión”, que en un tiempo tan pequeño y a temperaturas extremas se transformó en “illak” o “el Cero”, concepto que grafica el “Todo”.. A a partir del Cero, inicia la expansión del cosmos o el Churu, mismo que en alguna parte del tiempo - espacio se detendrá y retornará a sus inicios, conocido como el Pachakutik.

El “Illa” al ser la sustancia primigenia que da “vida” “forma” y “movimiento” al universo, lo llamaron “Pachakamak” , significa “El kawsay pacha” o “Cosmos vivo”, “El ordenador el universo”. Según afirman los cronistas Blas Valera, Guaman Poma de Ayala y Garcilaso de la Vega, manifiesta que tuvieron al “Illa Teqse Wiraqucha” como única deidad, siendo la luz solar del “Ti” o “Sol” , la manifestación directa de lo más sagrado después del Illa Teqse; astro rey (Ti) que en kichwa en las mañanas se las conoce como anTI, al medio día inTI, en la tarde kunTI.

El cosmos es una estructura de absoluta perfección, supervisada por la luz del “Illa Teqse”, al que lo llamaron “Pachayachachiq” o “Maestro del Universo”. Asi se confirma la existencia de la interrelación energética entre la tierra y el cosmos, donde la pachamama, lo visible, es la esencia que alimenta, nutre y da cobijo al ser humano, y pachakamak, lo invisible, es la matriz cósmica de la perfecta ordenación tutelar que protege, guía y dirige a toda la existencia.

Por tanto, a los distintos estados de consciencia “espacial-temporal” del ser humano los llamaron Pachakuna y son 3: el “Hanan Pacha que significa Espacio-tiempo superior del más allá del espacio tiempo”; el Kay Pacha que significa El aquí y ahora, espacio con las condiciones más favorables para que se cumpla el ciclo de vida de los seres; el Ukun Pacha que significa Espacio-tiempo interior, o la estructura de la materia y energía.

El Sumak Kawsay

Desde tiempos ancestrales, los amawta entendieron la interconexión existente entre la tierra y el cosmos. Es así, que el planeta requiere reunir condiciones favorables para que en ella se genera la perpetuación de las especies, el requerido equilibrio se logra por el accionar uniforme de varias fuerzas universales, tales como: la fuerza de la gravedad terrestre; la radiación solar; el magnetismo terrestre; el peso de la atmósfera; la fuerza de la atracción lunar y otros; a este nivel óptimo requerido para la existencia de la vida, se las conoce como el SUMAK KAWSAY.

Sumak Kawsay acuña el significado único de Vida en Plenitud en la faz de la tierra; paradigma que unifica la interdependencia de todo ser con el cosmos y la responsabilidad de cuidar la naturaleza o pachamama.

El ser humano ha mermado su habilidad de comunicación con el cosmos, con el lenguaje de la pachamama, lamentablemente debido a su frenético y agitado andar el ser humano ya no se  ve, ni se escucha, ni lo comprende las constantes señales de alerta que el universo envía, al contrario estas nobles virtudes se ha dejado como privilegio solo para geólogos o personas “especializadas”.

Finalmente, diremos que la cosmovisión del mundo andino, es un proceso de vida que implica un despertar de conciencia, sentimientos para el respeto, la complementariedad y la reciprocidad con la naturaleza y el cosmos. Ha llegado el tiempo de tener, sentir, vivir, expresar e irradiar en plenitud nuestra existencia y retomar la capacidad de escuchar al universo.

Fuente:

  • Rumbos: https://www.rumbosdelperu.com/cultura/08-01-2020/que-es-la-cosmovision-andina/
  • CENTRO DE CULTURAS ORIGINARIAS KAWSAY (2005), Metodología Propia, educación diferente. Cochabamba, Editorial “Kipus”.
  • Diez de Medina, Fernando (1974). Nayjama, Introducción a la mitología andina. 2ª edición. Madrid, Editorial Paraninfo.
  • Flores Apaza, Policarpio (2005). El hombre que volvió a nacer. Vida, saberes y reflexiones de un amawt’a de Tiwanaku. 2ª edición. La Paz, Editorial Plural.
  • Huanacuni, Fernando (2005). Visión cósmica de los Andes. 3ª edición. La Paz, Editorial-Librería Armonía.
  • Milla Villena, Carlos (1992). Génesis de la cultura andina.  Lima, Editorial Amaútica.
  • Rocha Franz, Enrique (2004). Curso de Pedagogía Intercultural. Cochabamba.
  • Sanjinés ,Alfredo (1933). Mas fuerte que la tierra, La Paz, Bolivia, Editorial “Renacimiento”.
  • SARIRI: CAMINANTE DE LOS ANDES (2003). Boletín No. 0, La Paz.
  • Villamil de Rada, Emeterio (1888). La Lengua de Adán y el Hombre de Tiahuanaco. La Paz, Imprenta de La Razón.