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Al trayecto que sigue la Tierra en su movimiento alrededor del Sol se conoce como eclíptica, en su tránsito genera dos aproximaciones conocidas como equinoccios (pawkar raymi, kulla raymi) y dos alejamientos o solsticios (inti raymi y kapak raymi). El plano del eje de rotación de la Tierra tiene una inclinación de 23°,5 grados, misma que permite que la radiación solar no siempre llegue con la misma intensidad a toda la cara iluminada de la Tierra, fenómeno astronómico que genera las estaciones del año.

Durante los solsticios el sol se ubica en una de las dos líneas imaginarias de la Tierra llamadas Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio, cuando el sol (tayta inti) se halla sobre el Trópico de Cáncer se experimenta el solsticio de verano, y cuando se ubica en el Trópico de Capricornio, en el hemisferio sur, es el solsticio de invierno. En el primero transcurre el día más largo del año, mientras que en el segundo solsticio se percibe el día más corto, con menos horas de luz solar o la noche más larga.

En este apartado analizaremos el equinoccio de septiembre o Kulla Raymi, fenómeno astronómico que se genera cuando el Sol se ubica exactamente sobre la línea ecuatorial, por lo que el día y la noche tienen casi la misma duración de 12 horas, en todo el mundo. Ocurre justo dos veces al año, alrededor del 21 de marzo y el 21 de septiembre, lo que coincide con el inicio del verano y el otoño en algunas regiones, explica el astrofísico Renato Las Casas, divulgador científico y profesor de astronomía retirado de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil).

La palabra “equinoccio” se deriva del latín medieval aequinoxium, que significa “noche igual al día” o equinoccio, término documentado en escritos de los romanos Catón el Viejo, Julio César, Cicerón y Plinio el Viejo.

Durante el kulla raymi, hacia el mediodía, el Sol estará exactamente encima del llamado Ecuador Celeste, que es la proyección del ecuador en el cielo. En ese momento, la sombra generada será única para este fenómeno y permitirá al observador averiguar la latitud terrestre exacta en la que se encuentra. "Observar la sombra de un poste o de cualquier varilla vertical que proyecte una sombra, como en un reloj solar. Al mediodía, la sombra generada será la más pequeña posible y el ángulo que tenga con respecto al polo será la latitud de ese punto de la Tierra" y se denomina el día sin sombra, profundiza el astrofísico. 

A lo largo de la historia, en los territorios del Abya Yala se desarrollaron grandes culturas, generaron estudios sobre la astronomía y lograron sistematizar los fenómenos y su influencia en la vida de los seres en el kay pacha.  Al mirar las estrellas calcularon las estaciones y se organizó el calendario agrícola. "... se cultiva a partir de observar el cielo, utilizando los fenómenos como el equinoccio o el solsticio para organizar la siembra y los sembríos. Tal y como ha hecho la humanidad durante cientos de años", explica Las Casas.

Documentos encontrados en vestigios de las culturas andinas revelan que el equinoccio de septiembre corresponde a un tiempo-espacio (pacha) propicio para germinación de la semilla, sus pobladores se preocupaban de preparar la tierra para una nueva siembra, principalmente del maíz, producto icónico que ayuda al cuidado de la seguridad alimentaria de sus habitantes. A este tiempo espacio lo denominaron de la feminidad o fecundidad o simplemente «Kulla» / «Kolla» Raymi.

Siguiendo estos saberes, los pueblos originarios a lo largo de la cordillera de los andes, cada 21 de septiembre rinden culto a la mujer, como símbolo de la fecundidad y fertilidad. Durante el kulla raymi los adultos, los tayta y mamakuna acuden a lugares energéticos como los pukara, tampu, con el propósito de compartir sus saberes y conocimientos a los más jóvenes, en proceso de aprendizaje intergeneracional. 

En el campo social, al kulla raymi lo consideran como el tiempo propicio para cristalizar sueños y proyectos planteados, no solo en lo material sino también en la búsqueda de la buena energía para la vida familiar y social. Al respecto de la relación de los solsticios y equinoccios, Jhon Earls (1977), en su obra La Coordinación de la Producción en el Antiguo Tanhuantinsuyu, manifiesta: "Al conocer los ciclos del sistema social lo más estrechamente posible a los ciclos astronómicos, se ejerce un mayor control sobre el incremento de la entropía social. En el caso hipotético (pero imposible por supuesto), de que se logrará. Los incas habrían llegado a unificar la ciencia social con la astronomía en una sola ciencia, Osea, habrían querido crear una sociedad a la imagen del universo celestial".

Con el acercamiento de la tierra hacia el sol las condiciones energéticas y climáticas en la faz de la tierra ha cambiado, los terrenos cultivables se tornan más fértil y por tanto hay presencia de lluvia, se debe aprovechar sembrando los productos como el maíz, alimento básico del pueblo andino, también las papas, mellocos y otros productos andinos.

Dentro de la cosmovisión andina los elementos esenciales para la vida son cuatro: el agua, el viento, el fuego y la tierra; durante el kulla raymi el cuidado del agua toma prevalencia, se la considera como el elemento representativo de la feminidad y fertilidad. Frente a estas concepciones las cerebraciones son llevadas a cabo en las cochas, lagunas, puquios y vertientes, lugares donde la población se bañan en sus aguas con la intensión de purificar y mantener el equilibrio y la armonía a nivel personal y familiar.

Las culturas ancestrales lograron sistematizar, en documentos muy diferentes a los textos que conocemos, estos fenómenos astronómicos con el propósito que las generaciones posteriores logren asimilar sus conocimientos y saberes. Por ejemplo en la pirámide principal en Chichén Itzá, México, conocida como El Castillo, que tiene 4 escaleras que se extienden desde la parte superior hasta la parte inferior, durante el kulla raymi con la sombra del atardecer se dibuja una serpiente como si se deslizara hacia abajo, este fenómeno sucede justo el día del equinoccio, marcando el día exacto de mayor acercamiento de la tierra al astro rey.

Seguridad alimentaria

En el tiempo de kulla raymi las condiciones en la pachamama se torna más favorables para la germinación, el embrión contenido en las semillas de las plantas espermatofitas se desarrolla con mayor facilidad para dar lugar a una planta nueva. En el reino vegetal, las espermatofitas son el grupo de plantas conocidas como las “plantas superiores”, tienen como característica definitoria la producción de semillas, de ahí su nombre de “sperma”, que en griego significa semilla.

La germinación de una semilla sea cual sea su tipo, puede entenderse como el conjunto de pasos consecutivos que hacen que una semilla quiescente o dormida (vida en latencia) muestre un aumento en su actividad metabólica y comience la formación de una plántula a partir del embrión localizado en su interior.

Existen múltiples factores que afectan el proceso germinativo, muchos de ellos endógenos (viabilidad, grado de desarrollo del embrión, etc.) y exógenos como la disponibilidad de agua, temperatura adecuada de la pachamama y las condiciones energéticas requeridas, esta última se torna benéfica como resultado del mayor acercamiento de la tierra al sol.  Por tanto, diremos que el Kulla Raymi’ es una celebración astronómica que brinda las mejores condiciones físicas y energéticas en la faz de la tierra para la perpetuidad de la vida y la seguridad alimentaria.

Finalmente, en este tiempo espacio la mujer toma el papel preponderante en ser la encargada de custodiar los saberes y conocimientos de sus ancestros, gesta la comunicación con la pachamama a través de códices como el de regar las flores en el chakiñan, las frutas en la chakra; de igual forma es una época propicia para las kuytza (mujeres adolescentes) que son convocadas por sus abuelas y las yachak mamakuna a iniciar en la concienciación de ser ellas las gestoras que permitirán la perpetuidad de la especie humana en el kay pacha.

Referencias

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